El meteorito

Carolina despertó presa de una extraña inquietud, como si hubiese tenido una pesadilla, lo extraño era que no recordaba haber soñado nada. Sin embargo, jadeaba acompasadamente y tras tocarse el rostro, lo descubrió perlado de sudor. «¿De qué va todo esto? —se preguntó en su fuero interior—. Quizá esté enfermando.» Pero...